Compactación
Durante la compactación, las partículas de polvo sueltas se densifican de manera que se adhieren entre sí. Este efecto es deseable en numerosas aplicaciones. Algunos ejemplos son las tabletas efervescentes, los comprimidos farmacéuticos, las briquetas de lignito, las piezas cerámicas moldeadas o los productos instantáneos aglomerados.
Por el contrario, la adhesión o formación de grumos es indeseable cuando los polvos se apelmazan. Esto puede ocurrir en silos o sacos. Incluso el detergente en polvo puede endurecerse formando bloques dentro de su envase. También pueden producirse adherencias indeseadas de polvo en las herramientas de mezcla, en las paredes de los recipientes o en las tuberías de transporte.
En algunos casos, estos efectos pueden evitarse. Por ejemplo, se puede añadir al polvo un agente antiapelmazante o reducir su contenido de humedad. La climatización de la planta de producción también suele tener un efecto positivo. Cuanto más frío sale el producto mezclado del mezclador después del proceso de mezcla, menor es su tendencia a formar grumos. En este sentido, son especialmente recomendables los mezcladores de doble eje y los mezcladores KoneSlid® de amixon®.
Existen diferentes procesos para generar de forma intencionada la adhesión entre partículas. Para ello pueden utilizarse los mezcladores-granuladores de capa anular de amixon®, que pueden ensayarse en el centro técnico. Para realizar una estimación aproximada de la compactación necesaria puede utilizarse una fórmula sencilla. La relación observada con frecuencia es:
log p = C ⋅ (V/Vt) + K
V/Vt representa la compactación relativa del volumen y p la presión aplicada al material compactado. C y K son constantes empíricas que deben determinarse mediante ensayos de laboratorio.
Al representar log p frente a V/Vt se obtiene una línea recta. De ello se deduce que, a medida que aumenta la compactación, la presión crece exponencialmente. La fórmula no constituye una derivación basada en principios físicos, sino que es una relación fenomenológica obtenida a partir del análisis dimensional.
Este método permite realizar una estimación aproximada del grado de compactación necesario para obtener un material compactado más o menos estable.
De la ecuación anterior puede deducirse que un proceso de mezcla compacta un polvo con mayor intensidad cuanto mayor sea la energía aportada durante el proceso. En este contexto, la potencia y la velocidad de rotación de la herramienta de mezcla también son de gran importancia.