SIP (esterilización in situ)
En el proceso SIP (esterilización in situ), las instalaciones de proceso se esterilizan sin desmontarlas, es decir, mientras permanecen instaladas. Para ello, todas las superficies en contacto con el producto en tuberías, aparatos, reactores, mezcladores o válvulas se esterilizan con vapor saturado u otros medios de esterilización.
Por lo general, el SIP se lleva a cabo mediante esterilización con vapor a temperaturas elevadas y a una presión definida durante un tiempo determinado. El objetivo es inactivar por completo los microorganismos, las esporas y los gérmenes. El SIP se suele realizar tras un proceso CIP (limpieza in situ) y es un componente fundamental de la gestión higiénica y aséptica de los procesos.
Este procedimiento reviste especial importancia en los sectores farmacéutico, biotecnológico y alimentario, donde existen estrictos requisitos en materia de seguridad de los productos, esterilidad y cumplimiento normativo. Para el diseño de instalaciones aptas para SIP se requieren materiales, juntas y sistemas de drenaje adecuados, así como un sistema de control de temperatura y presión que pueda validarse.
Por ejemplo, en la industria farmacéutica, donde las superficies de la instalación que entran en contacto con el producto pueden limpiarse sin necesidad de desmontarlas. Comparable con el CIP (Limpieza in situ), aunque en este caso la esterilización se realiza adicionalmente con vapor caliente (por sobrepresión o gas de arrastre) o mediante productos químicos.