Válvula de cierre
Una válvula de cierre es un componente que permite liberar o interrumpir de forma controlada el flujo de un fluido. Se utiliza en tuberías, aparatos y zonas de descarga. La característica principal de estas válvulas es que se accionan de forma mecánica, neumática o eléctrica, sin que el operario entre en contacto con el fluido del proceso. Esto aumenta la seguridad, la higiene y el control del proceso.
En la ingeniería de productos a granel y de procesos, las válvulas de cierre suelen estar situadas en la salida de silos, mezcladores o reactores. Evitan la descarga incontrolada y permiten llevar a cabo procesos de vaciado o dosificación controlados. Su diseño debe adaptarse al producto en cuestión para evitar la formación de puentes, aplastamientos o depósitos de material.
Los accesorios de cierre influyen en el comportamiento del flujo, el vaciado y la higiene. Las geometrías sin espacios muertos son especialmente importantes para evitar que queden restos de producto. Permiten un vaciado completo y una limpieza eficaz. En aplicaciones delicadas, contribuyen a evitar la contaminación y la contaminación cruzada.
En amixon, las válvulas de cierre se diseñan de tal manera que se integran perfectamente en el espacio de proceso sin crear contornos. Favorecen geometrías de los aparatos sin espacios muertos y permiten un control seguro del proceso, incluso bajo vacío o sobrepresión. La válvula se acciona íntegramente desde el exterior y permanece separada del producto.
Dependiendo de la aplicación, se utilizan diferentes diseños, como compuertas, compuertas deslizantes, válvulas o cierres para productos a granel especialmente desarrollados. En amixon® también se utilizan válvulas de cierre y dosificación especialmente desarrolladas, como la DosiFlap®. Esta combina la función de una válvula de cierre con una acción dosificadora. El DosiFlap permite una descarga controlada y reproducible del producto y se puede accionar completamente desde el exterior. De este modo, el operario permanece separado del medio y el proceso es higiénico y seguro. La geometría con pocos espacios muertos favorece un vaciado completo y reduce el riesgo de depósitos de producto y de contaminación cruzada.