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Atemperar

 

En el control de temperatura, un sistema se calienta o enfría de forma controlada para alcanzar una temperatura de proceso definida con la mayor precisión posible. El control preciso de la temperatura es un requisito fundamental para el éxito de muchos procesos químicos y físicos, así como para una calidad estable del producto.

En el tratamiento y refinado de sólidos a granel, la temperatura influye, por ejemplo, en la velocidad de reacción, la viscosidad, el comportamiento de flujo y la calidad del producto final. Para el control de la temperatura se suelen utilizar sistemas de calefacción o refrigeración con agua, aceite térmico, vapor o refrigerantes como fluidos portadores de calor. La transferencia de calor puede realizarse, por ejemplo, a través de una doble camisa, serpentines de calefacción, un intercambiador de calor de placas o paredes atemperadas.

Las tareas de control de temperatura también pueden darse en mezcladores, reactores, silos y sistemas de transporte. Son especialmente importantes en las industrias química, alimentaria, farmacéutica, de baterías y de plásticos, ya que un control preciso de la temperatura aumenta significativamente la seguridad del proceso y la reproducibilidad.

El control de temperatura debe distinguirse del «revenido» en la ciencia de materiales, un tratamiento térmico especial de materiales con otros objetivos.