Capacidad de adsorción
La capacidad de adsorción se refiere a la capacidad de un sólido para retener gases, vapores o sustancias disueltas en su superficie.
La unión es de tipo físico o químico y, en sentido estricto, se produce en la superficie del adsorbente; en el caso de los sólidos porosos, también se incluye la superficie interna de los poros. A diferencia de la absorción, el adsorbato no penetra en el volumen del material, sino que se deposita principalmente en sus superficies.
La capacidad de adsorción depende en gran medida de la superficie específica, la estructura porosa y la química superficial del material. Los materiales de poros finos y altamente porosos, como el carbón activo, los geles de sílice, las zeolitas o determinados polvos, presentan una capacidad de adsorción especialmente elevada.
En la ingeniería de procesos, la capacidad de adsorción es fundamental para procesos como el secado, la purificación de gases, la decoloración, la eliminación de olores o la separación de sustancias. En el caso de los productos a granel, también influye en su comportamiento frente a la humedad, su fluidez y su tendencia a la aglomeración.
La capacidad de adsorción depende de la temperatura, la presión, la concentración del adsorbente y el tiempo de contacto. A medida que aumenta la temperatura, la tendencia a la adsorción suele disminuir. Una mezcla intensa puede mejorar el transporte de la sustancia hacia la superficie y acelerar la adsorción.