Secado por mezcla al vacío
El secado por mezcla al vacío es un proceso combinado de mezcla y secado al vacío. En él, el producto se agita continuamente y, al mismo tiempo, se deshidrata. La presión negativa reduce el punto de ebullición del líquido, lo que permite el secado a bajas temperaturas.
La mezcla garantiza un transporte uniforme del calor y de la materia. Se deshacen los grumos. Se aumenta la superficie. Se acelera el secado.
En el secado por mezcla al vacío, la transferencia de calor se produce mediante el contacto de las partículas húmedas con la superficie calentada del secador. El calor se transmite a través de las paredes del recipiente, que se mantienen a una temperatura controlada, de serpentines calefactores o de herramientas de mezcla calentadas. En este proceso, la superficie específica del secador reviste una importancia especial. Una gran superficie de transferencia de calor aumenta la velocidad de secado y la eficiencia energética.
La demanda de calor para la evaporación se describe mediante la siguiente ecuación:
Q˙ = m˙⋅Δhvap
- Q˙ es la demanda de calor o la potencia calorífica suministrada
- m˙ es el caudal másico del agua o del disolvente que se evapora
- Δhvap es la entalpía de evaporación del líquido
La velocidad de secado puede describirse aproximadamente mediante
m˙evap = Δhvap · Q˙
- m˙evap es el caudal de evaporación del líquido
- Q˙ es la potencia térmica nominal
- Δhvap: la entalpía de vaporización
El vapor se elimina mediante filtros de vapor, condensadores y bombas de vacío. El secado por mezcla al vacío se utiliza para polvos, pastas y suspensiones. Es importante en las industrias química, alimentaria, farmacéutica y de baterías. El proceso es especialmente adecuado para productos sensibles a la temperatura o propensos a la oxidación. En vacío, los fluidos se evaporan a temperaturas mucho más bajas.