En forma de polvo
El término «en polvo» describe un estado de la materia en el que un material está compuesto por una gran cantidad de partículas sólidas discretas. Estas partículas se encuentran sin unir o solo ligeramente unidas y forman un material a granel. Las sustancias en polvo pertenecen, por lo tanto, a la clase de los sistemas de sólidos dispersos.
En comparación con los sistemas líquidos o pastosos, los materiales en polvo presentan una superficie específica elevada. Al mismo tiempo, contienen cavidades entre las partículas que están llenas de gas. Un producto en polvo es, por lo tanto, un sistema multifásico compuesto por materia sólida y gas. «En polvo» describe un estado de la materia y una forma de suministro de la misma optimizada desde el punto de vista técnico y económico.
La forma de administración en polvo ofrece numerosas ventajas tecnológicas. Por lo general, los polvos se conservan bien. Los procesos de degradación química y biológica son más lentos, ya que la movilidad de las moléculas es limitada. Especialmente en el caso de los alimentos, los productos farmacéuticos y los productos químicos, la forma en polvo aumenta considerablemente la vida útil.
Además, los polvos se pueden envasar y transportar de forma eficiente. Al eliminarse la fase líquida, se reducen el volumen y la masa por unidad de producto. De este modo, disminuyen los costes de almacenamiento, transporte y energía. Además, los productos en forma de polvo son menos sensibles a las heladas o a las variaciones de temperatura que los líquidos.
Un ejemplo clásico de ello son los polvos instantáneos para bebidas. En comparación con el producto líquido, requieren un volumen de envase considerablemente menor. Tienen una vida útil más larga y solo en el momento de su uso se vuelve a generar una mezcla líquida mediante la adición de agua. La forma en polvo representa, por tanto, una etapa intermedia concentrada y estable.
Desde el punto de vista de la ingeniería de procesos, las sustancias en polvo pueden tratarse de forma muy versátil. Pueden mezclarse, homogeneizarse, aglomerarse, recubrirse, humedecerse, secarse o someterse a reacciones. También son posibles procesos térmicos como el templado o la calcinación. Esta flexibilidad convierte al polvo en una forma de administración y de procesamiento preferida.
Al mismo tiempo, la forma en polvo plantea grandes exigencias a la ingeniería de procesos. Así, por ejemplo, es necesario controlar de forma específica el comportamiento de flujo, la generación de polvo, la segregación y la reactividad. Las propiedades de las sustancias en forma de polvo dependen en gran medida del tamaño, la forma y la estructura de las partículas, así como de la densidad de empaquetamiento.