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Densidad aparente

 

La densidad aparente describe la relación entre la masa y el volumen de un material a granel. En este caso, el volumen incluye también los espacios vacíos entre las partículas. Se trata, por tanto, de una densidad aparente del conjunto de partículas. Se diferencia de la densidad real del material sólido.

La unidad suele ser kg/m³. La densidad aparente depende del tamaño y la forma de las partículas, así como de la distribución granulométrica. La textura de la superficie y el estado de compactación también son factores decisivos. Se distingue entre densidad aparente suelta, densidad compactada y densidad vibrada. Estas describen diferentes estados de compactación.

Un mezclador amixon puede influir de forma selectiva en la densidad aparente. Para ello, las partículas se mueven suavemente o se compactan de forma selectiva. En muchas aplicaciones es necesario mantener la densidad aparente. Esto es importante, por ejemplo, en productos instantáneos secados por atomización. De este modo, la fluidez y la solubilidad se mantienen constantes.

En otros procesos, por el contrario, se desea aumentar la densidad aparente. En este caso, el mezclador favorece un empaquetamiento más denso de las partículas. Esto puede facilitar los procesos de sinterización posteriores. Una alta densidad aparente mejora la calidad de los componentes y la estabilidad del proceso.