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Tratamiento de polvos

 

«Pulveraufbereitung» es el término genérico en alemán para «Powder Processing». Se refiere al procesamiento técnico de los polvos, que permite ajustar de forma específica determinadas propiedades de los materiales y de los productos.

El tratamiento de polvos abarca todas las formas de formulación, refinamiento y modificación de polvos. Para ello se utilizan procesos físicos, mecánicos, térmicos y químicos. El objetivo consiste en modificar de forma controlada los sistemas de partículas dispersas y gestionarlos de manera reproducible. Por lo general, los polvos se presentan en forma de masas. Tienen una estructura heterogénea y están compuestos por partículas de diferente tamaño, forma, densidad y composición. Durante el procesamiento de polvos, estas heterogeneidades se modifican de forma específica. El polvo se homogeneiza y se considera como un todo funcional.

Los procesos típicos del tratamiento de polvos son la mezcla, la homogeneización, la aglomeración, la desaglomeración, el recubrimiento, la humectación, el secado, el templado y la reacción. También se incluye el ajuste de la estructura de las partículas, la densidad de empaquetamiento, la fluidez, el comportamiento del polvo y la reactividad.

El tratamiento de polvos puede realizarse de forma discontinua o continua. En los procesos por lotes se trata una cantidad definida de polvo. En los procesos continuos, por el contrario, el polvo se hace pasar de forma continua por la instalación. Dependiendo del producto, el rendimiento y los requisitos de calidad, se utilizan ambos conceptos. En muchas aplicaciones, durante el tratamiento de polvos se combinan varios pasos del proceso. En este contexto, la tensión mecánica, la transferencia de calor y el transporte de materia se interrelacionan.