Pirólisis
En la pirólisis, los materiales se descomponen térmicamente en ausencia de oxígeno. Este proceso tiene lugar a temperaturas elevadas. Las temperaturas típicas oscilan entre 300 °C y 900 °C. A diferencia de la combustión, no se produce oxidación. Los enlaces químicos de las materias primas se rompen únicamente por la aportación de calor.
Mediante la pirólisis se descomponen moléculas orgánicas complejas. De ello se derivan productos sólidos, líquidos y gaseosos. Estos se denominan coque de pirólisis, aceite de pirólisis y gas de pirólisis. Su composición depende en gran medida de las condiciones del proceso. Los parámetros del proceso son de vital importancia: temperatura, velocidad de calentamiento, tiempo de residencia y presión. Las propiedades de la materia prima también desempeñan un papel fundamental. La pirólisis se aplica a materiales muy diversos. Entre ellos se incluyen la biomasa, los plásticos, los neumáticos usados, los lodos y los residuos orgánicos. La pirólisis también se utiliza en la química y la ingeniería de materiales.
En la ingeniería de procesos, suele servir para la valorización material o energética. Permite la recuperación de materiales valiosos. Además, permite la producción selectiva de gases o aceites.
Las reacciones se pueden controlar de forma específica. Los subproductos se pueden minimizar. La pirólisis suele ser un proceso térmico previo. Las etapas posteriores son, por ejemplo, la condensación, la separación o otras transformaciones químicas. Desde el punto de vista de la ingeniería de procesos, son decisivos un control uniforme de la temperatura y una distribución homogénea de la materia. Las heterogeneidades provocan una descomposición incompleta y afectan a la calidad del producto. En estos casos, pueden resultar útiles los silos mezcladores Gyraton® de gran tamaño.