Logística de polvos
El término «logística de polvos» está directamente relacionado con la creciente necesidad de automatización. Describe el conjunto de todos los procesos internos de la empresa, desde la recepción de mercancías y el muestreo hasta el almacenamiento, la dosificación y la alimentación de polvos. Un vistazo a la composición de las mezclas de polvos habituales pone de manifiesto su gran complejidad: las bebidas instantáneas, la nutrición deportiva y los complementos alimenticios suelen estar compuestos por numerosos componentes en forma de polvo. Lo mismo ocurre con los productos químicos para la construcción, los productos fitosanitarios, los materiales cerámicos, los metales en polvo y los productos farmacéuticos. A menudo se añaden además componentes líquidos.
El número de materias primas suele ser sorprendentemente elevado. Cada uno de los componentes debe identificarse de forma inequívoca y dosificarse correctamente. Además, debe introducirse en el momento adecuado. En las plantas de mezcla de polvos se producen típicamente lotes de entre 1 m³ y 6 m³; en casos aislados, incluso hasta 12 m³. La composición varía con frecuencia de un encargo a otro. El tiempo de mezcla propiamente dicho es relativamente corto: los tiempos de mezcla típicos oscilan entre 3 y 10 minutos, y el vaciado del mezclador de polvos suele durar solo entre 20 segundos y un minuto como máximo. Por lo tanto, queda claro que el proceso de mezcla en sí mismo no es el factor determinante en cuanto al tiempo.
En muchos casos, el mayor reto radica en el suministro logístico de las materias primas. Todos los componentes deben estar disponibles a tiempo, al completo y en la cantidad correcta. En los procesos de mezcla de varios pasos, además, deben introducirse en el mezclador en un orden definido.
Tras cada cambio de fórmula, debe aplicarse además una estrategia de limpieza adecuada. Dependiendo del grado de contaminación y de la sensibilidad de la fórmula siguiente, se lleva a cabo un vaciado completo, una limpieza en seco o una limpieza en húmedo. Estas medidas son necesarias para evitar la contaminación cruzada y garantizar la calidad del producto.
Por lo tanto, una logística eficiente de los polvos requiere un alto grado de automatización, ya que los procesos manuales alcanzan rápidamente sus límites. Por regla general, las materias primas suministradas se transfieren primero a recipientes, contenedores, silos o estaciones de big bags propios de la planta. Solo entonces son accesibles para los procesos automatizados. Este almacenamiento intermedio favorece la automatización de la dosificación interna, facilita el transporte y permite un suministro puntual de las materias primas. Al incorporarlas a la propia infraestructura, se puede realizar al mismo tiempo un control de calidad rutinario: el material de los silos suele tamizarse ya durante el almacenamiento; además, se toman muestras y se documentan.
La logística de polvos es, por lo tanto, mucho más que un mero problema de transporte: es una parte integral de la cadena de valor. Los grandes productores de polvos disponen de conceptos logísticos muy complejos en los que los flujos de material, las capacidades de almacenamiento intermedio, la limpieza y los tiempos de ciclo están estrechamente interrelacionados. A menudo, solo se puede alcanzar una alta eficiencia con la ayuda de simulaciones. Los modelos digitales ayudan a identificar cuellos de botella y facilitan la optimización específica de los procesos. Además, con el aumento de la calidad y la disponibilidad de los datos de proceso, se puede recurrir a la inteligencia artificial: esta permite pronosticar las necesidades de material y optimiza las secuencias, las estrategias de almacenamiento y la ocupación de las instalaciones.