Forma de las partículas
La forma de las partículas describe la configuración espacial de una partícula, es decir, la relación entre su longitud, anchura y altura, así como el contorno de su superficie. Está determinada por el tipo de cristalización, el proceso de fabricación (atomización, molienda, secado por pulverización) y la aglomeración posterior.
En la tecnología de productos a granel se distingue entre formas idealizadas, como esferas, cubos, cilindros y plaquitas, y partículas reales, irregulares o aglomeradas. Para describirlas se utilizan clases cualitativas (esféricas, aciculares, plaquiformes, dendríticas) y factores de forma cuantitativos, como
la relación longitud-anchura, la redondez y la esfericidad. Las partículas casi esféricas suelen fluir mejor, tienden menos a formar puentes y alcanzan densidades aparentes más altas que las partículas muy angulosas o en forma de plaquitas. Las partículas irregulares y dentadas aumentan las fuerzas de fricción internas y fluyen mal.
Para aplicaciones como la fabricación aditiva, el recubrimiento o la tableteado, a menudo se busca una forma de partícula lo más esférica posible para lograr una densidad de empaquetamiento y una dosificación reproducibles. En los productos instantáneos, los aglomerados suelen ser porosos e irregulares. Esto mejora la humectabilidad, pero dificulta la estabilidad mecánica y, por lo tanto, la medición.