Bienes de consumo de alta tecnología
Los bienes de consumo de alta tecnología son productos técnicos para consumidores finales que se basan en una tecnología relativamente compleja. Se destinan al uso privado y no principalmente a la producción industrial. Incluyen tanto hardware como software. También se incluyen los productos de la industria de las ciencias de la vida. Productos médicos, cosméticos, superalimentos, etc. Ejemplos típicos son los teléfonos inteligentes, los ordenadores portátiles, los dispositivos wearables, los dispositivos domésticos inteligentes, la electrónica de consumo moderna y los electrodomésticos conectados.
A diferencia de los bienes de consumo clásicos, se caracterizan por ciclos de innovación cortos, una alta densidad de integración de electrónica y software, y, a menudo, por la conectividad (conexión a Internet/la nube). Se comercializan principalmente a través de canales B2C y tienen como objetivo aumentar la comodidad, la conectividad, la obtención de información o el entretenimiento en la vida cotidiana.
Desde el punto de vista económico, se consideran bienes de consumo siempre que sean utilizados por clientes finales privados. Sin embargo, en el contexto empresarial, los mismos dispositivos o similares pueden considerarse bienes de inversión.