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Sin polvo

 

El término «sin polvo» se refiere a un estado en el que no se producen emisiones de polvo, o estas son insignificantes. En la práctica, «sin polvo» suele significar una liberación de polvo controlada técnicamente por debajo de unos límites definidos.

La ausencia de polvo se consigue mediante sistemas cerrados, sistemas de aspiración, filtros, recintos cerrados o inertización. El tamaño de las partículas, la humedad y la estructura del granulado también influyen en la tendencia a generar polvo. Las partículas esféricas o de grano grueso generan menos polvo que los polvos finos y angulosos.

Los procesos sin polvo mejoran la seguridad laboral y reducen las pérdidas de producto. Son fundamentales para la higiene, la calidad del producto y la protección contra explosiones. En muchos sectores, la normativa exige procesos con bajo nivel de polvo o sin polvo.