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Impacto

 

El impacto se caracteriza por tensiones locales muy elevadas y tiempos de acción breves. La energía cinética aplicada se transforma repentinamente en tensión mecánica en el momento del impacto. Esta forma de tensión resulta especialmente eficaz en sólidos duros y frágiles, con poca elasticidad. Las partículas se rompen espontáneamente a lo largo de puntos débiles o límites cristalinos. Las aplicaciones típicas se encuentran en máquinas de trituración que funcionan a altas revoluciones. Entre ellas se incluyen los molinos de impacto y de choque, así como las trituradoras de mandíbulas con movimientos rápidos de las herramientas. Los molinos de chorro también funcionan según el principio del impacto. En este caso, la trituración se produce mediante colisiones entre partículas y entre partículas y paredes, generalmente sin herramientas giratorias.

Hay que diferenciar el impacto de formas de esfuerzo en las que predomina la aplicación de fuerzas abrasivas, de compresión o de cizallamiento. Entre ellas se incluyen los molinos de bolas, los molinos de rodillos o los molinos de pelado. En este caso, las fuerzas actúan durante períodos de tiempo más prolongados y con picos de impulso menores. La trituración es más continua y menos brusca.

La trituración por impacto genera, mediante fractura frágil, partículas con una morfología de bordes afilados y fragmentos, y baja esfericidad. Por el contrario, los mecanismos de trituración por abrasión y compresión conducen a un redondeo progresivo de las partículas. La trituración es un importante campo de la ingeniería de procesos mecánicos. También se puede triturar eficazmente en mezcladoras, aunque en la mayoría de los casos se trate de desaglomeración.