Fórmula del producto
La formulación de una mezcla de polvos desempeña un papel fundamental en el tratamiento técnico de los productos a granel. Abarca mucho más que una simple lista de ingredientes y cantidades. El objetivo es obtener un producto final reproducible con propiedades definidas y una calidad estable. La base para ello es la especificación completa de todas las materias primas utilizadas. Cada materia prima debe describirse de forma inequívoca, incluyendo su origen, su proceso de fabricación, su antigüedad, su envase y su forma de entrega. También deben tenerse en cuenta las propiedades tecnológicas del polvo. Entre ellas se incluyen la densidad aparente, el tamaño de las partículas, la distribución granulométrica, el pretratamiento, el nivel de polvo, el contenido de humedad, la pureza, la solubilidad y el color.
Igualmente importantes son las condiciones térmicas. Entre ellas se incluyen la temperatura de almacenamiento de las materias primas, la temperatura de los componentes a dosificar y, en su caso, la temperatura de los líquidos añadidos. También deben determinarse las condiciones climáticas durante el llenado y la mezcla. Además, reviste especial importancia la temperatura de la mezcla de polvo al final del proceso, ya que puede influir directamente en la estructura del producto, la homogeneidad y las etapas de procesamiento posteriores.
Un componente esencial de la formulación del producto es la descripción del proceso de mezcla. Esto incluye el diseño del mezclador, el tamaño del lote y la secuencia temporal del programa de mezcla. También deben definirse las mezclas en varias etapas o MultiStep, así como el tipo de adición de líquido. Todos estos factores influyen en la homogeneidad, la estructura del producto y la reproducibilidad del producto final. La formulación incluye además la definición del vaciado. Para ello, deben especificarse el recipiente, el tamaño del recipiente, el material y el tipo de vaciado. También deben tenerse en cuenta los gases inertes de acompañamiento, la manipulación y los posibles efectos, como la segregación o la compactación tras la mezcla. Por último, revisten una importancia fundamental las medidas preparatorias, como el estado de limpieza definido del mezclador y su temperatura antes del llenado.