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Flujo de arrastre

 

Los mezcladores de precisión modernos consiguen una calidad de mezcla ideal mediante suaves flujos de arrastre. Las partículas se mezclan a baja velocidad relativa. De este modo se consigue un desgaste mínimo de las partículas.

Se denomina flujo de cizallamiento a una forma de flujo en la que las capas de material o los conjuntos de partículas se desplazan en paralelo entre sí. En este proceso actúan principalmente fuerzas tangenciales que provocan un movimiento relativo entre las capas, sin que se produzcan fuertes remolinos turbulentos ni fluidización. Esto ocurre sin que se produzcan fuertes remolinos turbulentos ni fluidización. En la mecánica de medios continuos, el flujo de cizallamiento se denomina a menudo flujo laminar de cizallamiento.

En la tecnología de polvos y mezclas existen mezcladores de polvo que funcionan según el principio del flujo de arrastre. En ellos, las masas de polvo se desplazan y se mezclan suavemente mediante movimiento mecánico, lo que da lugar a una tensión de cizallamiento relativamente suave. Este principio es especialmente adecuado para partículas sensibles, cristales o granulados recubiertos.

Además, existen principios de mezcla basados en el flujo vorticial. En este caso se producen estructuras de flujo turbulentas y movimientos intensos de las partículas. En los procesos de mezcla por fluidización, las partículas se colocan en un estado de suspensión mediante corrientes de gas o líquido. La elección del principio de flujo y mezcla tiene una influencia decisiva en la tensión de cizallamiento y la destrucción de las partículas.